La clase política.
Siempre me he preguntado por los controles a la clase política. ¿Quién lo hace?. Y por favor, no me digan que nosotros cada cuatro años. Me parece un tiempo excesivo para tomar medidas. Veamos
¿Qué ocurre si no se cumplen objetivos? ¿Son despedidos?
¿Qué ocurre si no satisfacen al Cliente? (cautivo desde luego) ¿dimite alguien?
¿Qué ocurre si actúan con la ética corrupta de un político regional ruso? ¿Alguien toma nota en el partido?
¿Quién fiscaliza los gastos? – venga sí en los presupuestos está todo- todo menos la ética de viajes, dietas, gastos justificados etc..
¿Quién fiscaliza sus nóminas?
¿Quién fiscaliza sus ventajas sociales –jubilaciones al máximo, como no- y otras zarandadas menores?
¿Cómo y por quién son contratados? ¡¡Ah por el partido¡¡ Y listas abiertas para que los contratemos sus Clientes, para cuándo?
Veamos que ocurre en mi empresa:
En mi empresa, si no cumplo objetivos, soy como mínimo penalizado.
Si mis clientes no están satisfechos conmigo, acabo despedido.
Si me encuentran metiendo mano en la Tesorería, despedido
Si no justifico la rentabilidad de cada gasto, acabo despedido.
Y mis subidas salariales las impone el mercado. Afortunadamente este año va a ser CERO. Y digo afortunadamente porque tengo un trabajo.
Y me ha contratado mi empresa tras entrevista frente a otros candidatos y día a día (no cada cuatro años), soy examinado.
Por favor, hay por ahí algún político que me escuche?
Noticia de El Correo digital del 26 de Enero 2009
“La subida salarial de los altos cargos vascos en dos años duplica la inflación
El aumento, que fue del 12%, compensa la congelación decretada por el Gobierno como gesto ante la crisis “
Esto sucede en el País Vasco, pero que alguien me diga una comunidad donde esto no ocurra.
Todavía no llevamos tantos años de Democracia, pero el poco tiempo nos ha dado para ir creando una pseudo clase política, donde los hijos suceden a los padres, donde ya no importa lo capaz que sea uno para SERVIR , sino para perpetuarse, guardando su trasero y escondiéndose hasta que amaine el temporal para que ya en la primavera de su partido, vuelva como las flores a extender sus mejores galas. Donde el mayor valor que muchos tienen es el ser pelotas oficiales de quien mande, mande quien mande desde luego.
Bien, todo esto suena a demagogia. Y no me gusta. Soy reacio a hablar o escribir sobre estos temas. Pero lo hago por dos motivos: primero porque estoy harto y segundo por un comentario que he leído hace poco en un periódico.
Le preguntaban a una cantante española que pasó cierto tiempo en N.York por las esperanzas de los Norteamericanos con la elección de Obama. Comentaba que acabó conociéndolos y que realmente eran lo suficientemente ingenuos como para llegar a conseguir cosas que a ningún otro se le hubiera ocurrido.
Yo quiero políticos ingenuos ,con buena voluntad, éticos, con ganas de servir y de abandonar el poder en mejor situación de la recibida, que esta clase política nuestra.
Yo seguiré abonado al voto en blanco como manifestación de la desesperanza, pero mucho me temo que es como la botella que lanza el naufrago al océano.
Rodríguez.irimia@telefonica.net
Comentarios recibidos