¿Teatro, Religión o Política?
El escepticismo en la Empresa:
A lo largo de mi vida profesional he asistido a numerosos cursos transversales, liderazgo, negociación, gestión del tiempo, couching, gestión del talento etc..
De todos he aprendido gran parte de lo que sé de Gestión. Pero llega un momento de cierta saturación, de forma que la utilidad marginal de un curso más, es cada vez más escasa. (Por cierto y hablando de gestión, de quien más he aprendido y de una forma informal, es de los que me rodean y a los que reconozco realizan mejor que yo aspectos como motivación, empatía, etc..) Creo que me he vuelto un escéptico. Y esto es lo peor que le puede pasar a una Empresa, por muy capaz , inteligente y hábil que seas.
Las Empresas deben ser capaz de anticiparse a los riegos del mercado, aprovechar las ventajas competitivas y prepararse para defender del mejor modo posible sus puntos débiles, impulsando y liderando nuevas estrategias. Y lamentablemente para llevar a cabo esto, no valen ni los escépticos ni los desmotivados.
La capacidad de ilusionarse con nuevos proyectos, con estrategias diferenciadas, de llegar de casa motivado y con ganas de aprender siempre algo nuevo y de intentar ver las cosas desde otra perspectiva, es lo que debe valorarse. No hay peor Organización que un equipo de escépticos.
Las Empresas necesitan equipos que se impliquen, que se apasionen, que crean en lo que hacen, que sean críticos, pero que sean constructivos.
Ante la presentación del Plan Estratégico anual, un compañero y amigo me pregunto al finalizar: ¿ Tú que crees, que esto era Religión, Teatro o Política?. Ante mi extrañeza, me explicó:
En las tres situaciones participan dos grupos, pero mientras que en el Teatro, tanto el público como los actores saben que todo es una representación, en Religión ocurre lo contrario, tanto los feligreses como los sacerdotes creen en lo se explica y en las bondades de sus acciones.
Pero ah, amigo, en Política, los políticos no creen en lo que dicen a sus votantes, pero muchos de éstos sin embargo, creen en sus promesas.
Mi amigo es un gran escéptico.
Con el tiempo, debemos ser capaces de aprender algo muy difícil: Desaprender, eliminar viejas formas, vicios y prejuicios, venir cada día más ilusionado, volver casi a la inocencia de nuestros primeros días en la Empresa. El la única manera de enfrentarnos a nosotros mismos y ser capaces de relanzar un producto (nosotros) que ha alcanzado la madurez y de la que en principio solo se espera un lento declive.
Rodríguez.irimia@telefonica.net
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